La Experiencia, el tiempo...

No es fácil para un Lutier poder medir objetivamente la realidad de la evolución de su arte. Esto es especialmente cierto cuando sus instrumentos viven y prosperan en otros horizontes, lejos de su ubicación de origen.
Después de haber tenido la suerte de poder comparar mis nuevas guitarras con otras de diferentes generaciones anteriores, me llamó la atención el hecho que el equilibrio sonoro lo percibiera el guitarrista a veces desestabilizado pocos años atrás; ahora está grandemente mejorado. Asimismo la firma del sonido menos pianístico que antes, ahora ofrece una personalidad aún más propicia para la interpretación de las grandes piezas que llenan el repertorio magnifico de la guitarra clásica y además… conservan al mismo tiempo la innovación y el rendimiento de los instrumentos modernos.
Hasta la creación de mi último modelo de guitarra de concierto “Maestro hf” no hubo mayores cambios de la concepción del diseño, entonces puedo afirmar que el saber-hacer en su lenta maduración juega un rol determinante y el tiempo asociado a la exigencia erosionaría las asperezas a favor de una armonía más bien esencial que desafíos técnicos importantes y a veces delirantes.

El gesto se afina, la identidad sonora se afirma, sucede la magia...

Mi visión de la Luthería de guitarra clásica de hoy,

Además del equilibrio, la potencia, la dinámica y la proyección indispensables para un instrumento moderno, la guitarra clásica llamada « de concierto » debe en mi opinión, ofrecer a los guitarristas de hoy un sonido grande con riquezas armónicas así como la capacidad de expresión artística amplia.

Mi enfoque ha sido la combinación la de asociar mis investigaciones personales a un legado de métodos de construcción innovador, a fin de reunir todas estas cualidades en un instrumento dedicado a una expresión musical libre de toda restricción.


Mi sueño de guitarrista clásico.

De niño, mi mayor sueño era pisar las tablas de los más bellos escenarios internacionales, con la guitarra en mano. Es este deseo insaciable de excelencia que me llevo un par de años más tarde al Conservatorio Nacional Superior de Música de Paris, en la clase de Roland Dyens.

He aprendido gracias a este gran maestro virtuoso a "modelar" el sonido a la manera de un escultor, y yo estoy totalmente convencido de la importancia de la "materia sonora".

Había encontrado en mi guitarra de concierto de la época a algunas características que hacen a mi juicio un instrumento en el aire de nuestro tiempo: la sustancia, la dinámica sonora, el color, el sustento, el equilibrio de los registros, la profundidad y la definición de las diferentes líneas melódicas, así como la densidad armónica de una buena guitarra de concierto. Sin embargo, tenía el sentimiento que este modelo podía ser mejorado ampliamente, particularmente aportando más anchura al sonido, una mejor base en el bajo, con más amplitud y nobleza fundamental más presente. También presentía que los agudos podían ganar en ligereza, lirismo y elegancia, sin que su riqueza de sello característico lo sea aminorada.


Mi encuentro con la Luthería

Fue en ese momento de mi vida de guitarrista que he construido mi primera guitarra después de un encuentro inesperado con un lutier el cual me ofreció hacer una pasantía en su atelier. Entonces descubrí que si podía modelar el sonido como intérprete ahora era posible construir con mis propias manos y así obtener como por arte de magia un resultado que jamás me hubiese imaginado.

Siguió un largo y apasionante trabajo personal, donde aprendí, a partir de mis logros, el manejo de las herramientas y " el arte del gesto "; y fue durante este periodo que llevó a nuestros intercambios la creación del modelo con la boca sobre la tablilla, diseño que resultó determinante para la evolución de mi trabajo.

Por lo tanto nuestra relación me llevo a profundizar mis conocimientos sobre la guitarra clásica, lo que me permitió realizar mis descubrimientos y abandonar lo que ya no reúne aspiraciones acústicas o mis necesidades técnicas y estéticas.

Luego llegó el momento inevitable de la emancipación. Finalmente dejé a la libertad ejercer en mi creatividad y afirmar mi propia elección; lo que me permitió concebir un instrumento con un sonido, marca y estilo único.

Hoy en día tomo mi inspiración del amor que tengo por la música y la guitarra en particular, así como también el profundo respeto a los maestros que han hecho la historia de este instrumento.


El sonido que buscaba

Si la belleza y la pureza de un sonido son innegablemente elementos subjetivos, su riqueza, su densidad, su paleta de armónicos y colores, así como la calidad de su equilibrio y de su proyección, son unas características universalmente identificables. Asociando con eso potencia, dinámica, precisión, pero también control y longitud de su (sustento), y ofreciéndoles un instrumento elegante, expresivo, innovador y moderno, se obtuvo mi misión ahora, la guitarra clásica de concierto perfeccionada...


Mis guitarras clásicas de concierto

La Luthería de guitarra clásica a evolucionado significativamente los últimos 40 años. Tomando en cuenta los avances asombrosos de las técnicas guitarrísticas a fin de ofrecer un instrumento capaz de adaptarse perfectamente al juego y a la sensibilidad del guitarrista, sin imponerle restricciones en la interpretación de la pieza que él elige. El instrumento le va a permitir expresarse plenamente y de que sea escuchado por el público sea cual sea la configuración de la sala (pequeña o grande) y de su acústica. Además, debe ser capaz de ofrecer una textura perfecta de sonido para la grabación en estudio.

La Luthería moderna también ha visto surgir las nuevas tecnologías como la "doble tabla (o sándwich", utilizando materiales compuestos) o "red" que ofrece ahora una dinámica y un poder inconcebible hace unos años. Paralelamente a esta evolución tecnológica, una luthería más tradicional sin embargo interesante, se esfuerza por revivir los cañones de Torres y de Hauser, complaciéndose de una identidad sónica más intima y caprichosa que hace su uso más difícil en las grandes salas de conciertos.

A pesar de que experimenté continuamente con materiales y nuevas tecnologías, yo utilice la madera para la construcción de mis guitarras. Me gusta pensar que este noble material no ha dado todos sus secretos y yo prefiero su carácter de sonido más que la « orgánica ».

Esto es gracias a una concepción original, elecciones estéticas y filosofías profundas junto a descubrimientos determinantes que yo inicie un conocimiento profundo y « del interior » de las necesidades el concertista, yo propongo un instrumento realmente innovador aliado a la belleza, elegancia y la riqueza sonora a realización de mejores guitarras modernas. Sin concesión alguna sobre la musicalidad, la autenticidad y la fidelidad a su guitarrista ella aporta toda la sensibilidad, profundidad y el confort que exige el intérprete de hoy y el repertorio extenso de la música antigua hasta el presente.

"Me Gusta" por Roland Dyens